La adicción es una enfermedad compleja y progresiva, pero también es una de las batallas humanas que más esperanza ha demostrado ofrecer. En nuestra clínica —un espacio exclusivo para hombres— hemos sido testigos de procesos de transformación profunda, impulsados por un modelo integral que combina Terapia de Esquemas, Terapia Cognitivo-Conductual y el Programa de Narcóticos Anónimos (NA). Aquí, el cambio ocurre desde adentro y se sostiene en comunidad.
Estos testimonios muestran la fuerza, la vulnerabilidad y la valentía de hombres que un día tocaron fondo, pero también un día decidieron recuperarse.
“Nunca dejé de ser adicto, pero hoy vivo en recuperación” – Ricardo, 34 años
Ricardo llegó sin creer que algo pudiera cambiar. Las recaídas, la culpa y la pérdida de su familia pesaban tanto como la sustancia misma.
En su proceso descubrió algo fundamental: no necesitaba dejar de ser adicto para empezar a sanar, solo necesitaba comenzar a vivir “un día a la vez”.
El trabajo con terapia de esquemas le permitió identificar patrones que lo habían acompañado desde la infancia: abandono, búsqueda desesperada de aprobación y autosabotaje.
Con Terapia Cognitivo-Conductual, aprendió a identificar pensamientos que detonaban el uso, y a reemplazarlos por herramientas reales.
Y en NA, encontró un grupo de hombres que hablaban su mismo idioma emocional: el idioma de la honestidad.
Hoy Ricardo lleva 18 meses limpio y continúa asistiendo a reuniones dentro y fuera de nuestra comunidad. Su recuperación no terminó al salir: continúa todos los días.
“La casa de medio camino me salvó la vida” – Luis, 28 años
Luis completó el programa residencial con buenos resultados, pero temía volver al entorno que lo había llevado a consumir.
Por eso eligió la etapa de post-internamiento, un espacio donde pudo practicar responsabilidad, estructura, límites y convivencia sana.
En la casa de medio camino, Luis aprendió algo esencial: la recuperación no es un destino, es un entrenamiento diario.
Allí desarrolló rutinas, reforzó hábitos y contó con apoyo terapéutico y con compañeros que lo motivaban a continuar asistiendo a reuniones de NA.
Hoy, con dos años limpio, trabaja, reconstruyó su relación con su familia y sigue regresando a compartir su experiencia con nuevos residentes.
“Si pudiera resumir mi proceso en una frase”, dice, “diría que la estructura me devolvió la libertad”.
“Volví a creer en mí” – Manuel, 41 años
Manuel cargó durante décadas con creencias que lo hacían sentir roto e irrecuperable. La terapia de esquemas fue un descubrimiento: lo ayudó a entender que no era su culpa haber aprendido mecanismos de supervivencia que más tarde se convirtieron en adicción.
Lo importante era aprender otros nuevos.
En las sesiones trabajó emociones profundas; en la terapia cognitivo-conductual aprendió a desafiar las historias que se contaba; y en NA encontró un mensaje claro:
“No estás solo, no eres diferente, y sí puedes recuperarte”.
Hoy es parte del programa de servicio en NA y acompaña a otros hombres en su propio camino.
La recuperación es posible porque nadie la vive solo
En nuestra clínica creemos en una verdad esencial: la adicción es una enfermedad, pero la recuperación es un camino compartido.
Por eso nuestro modelo integra:
- Terapia de Esquemas para sanar el origen.
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) para transformar pensamientos y conductas.
- Narcóticos Anónimos para construir comunidad, estructura y responsabilidad emocional.
- Post-internamiento / Casa de Medio Camino para fortalecer la transición de regreso a la vida cotidiana.
La recuperación no termina al salir. Continúa mientras un hombre mantenga su compromiso con la honestidad, el acompañamiento y las herramientas aprendidas.
Estos testimonios son prueba de que la adicción no define el destino.
Lo define la decisión de empezar de nuevo.