Por: Sergio Ariel Sánchez Estebanez

Cómo aprender a pensar diferente transforma la forma en que vivimos

La recuperación de una adicción no se trata solo de dejar de consumir una sustancia o de alejarse de una conducta destructiva. Se trata, sobre todo, de aprender a relacionarnos de una nueva manera con nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.

El Modelo Cognitivo-Conductual (TCC), uno de los enfoques más utilizados y con mayor evidencia científica en el tratamiento de las adicciones, parte de una idea sencilla pero poderosa:

“No son los hechos los que nos dañan, sino la forma en que los interpretamos”.

💭 ¿Qué significa esto?

Cuando una persona se enfrenta a una situación difícil —una discusión, un rechazo, un fracaso— su mente genera pensamientos automáticos. Si esos pensamientos son del tipo “no puedo con esto”, “soy un inútil” o “nada tiene sentido”, lo más probable es que aparezcan emociones intensas como la frustración, la tristeza o la culpa.

Y cuando esas emociones se vuelven insoportables, el cerebro busca alivio rápido… muchas veces en el consumo.

El modelo cognitivo-conductual ayuda a romper este ciclo enseñando a identificar y cuestionar esos pensamientos distorsionados, y a reemplazarlos por interpretaciones más realistas y compasivas.


🔄 Cambiar pensamientos, cambiar conductas

En recuperación, esto se traduce en pequeños pasos diarios:

  • Observar los pensamientos automáticos sin creerlos de inmediato.
  • Aprender a reconocer las señales del cuerpo cuando algo se activa.
  • Reemplazar hábitos de escape (como consumir o aislarse) por conductas de autocuidado y regulación.
  • Practicar habilidades de afrontamiento y solución de problemas.

A través de la práctica constante, la persona empieza a reconectarse con su capacidad de elección, entendiendo que no puede controlar lo que siente, pero sí cómo responde a ello.


🌱 Recuperarse es reaprender a pensar y a vivir

En Casa de Vida Caminemos Juntos creemos que cada pensamiento que se transforma abre un nuevo camino hacia la libertad.

La Terapia Cognitivo-Conductual no busca “borrar” la adicción, sino fortalecer la mente para que la persona pueda sostener su bienestar desde la conciencia, la responsabilidad y el amor propio.

Recuperarse es, en última instancia, un proceso de autoconocimiento.

Y aprender a mirar los propios pensamientos con curiosidad y compasión…

es el inicio de una nueva forma de vivir.

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